June 30, 2022
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Gestión Municipal, Legislación Urbana y sentido de comunidad

  • January 15, 2022
  • 11 min read
Gestión Municipal, Legislación Urbana  y sentido de comunidad
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Luís José Chávez

 

 

 

Los municipios del país se rigen por la ley 176-07 de organización municipal, que establece avanzados mecanismos de participación social que inexplicablemente han sido relegados en la mayoría de los ayuntamientos del país.

Esta legislación, resultado de un amplio proceso de consultas con la sociedad civil, define una serie de canales institucionales de participación, estableciendo que los ayuntamientos deben fomentar la colaboración ciudadana en la gestión municipal con el fin de promover la democracia local y permitir la participación activa de la comunidad en los procesos de toma de decisión sobre los asuntos de su interés.

La ley 176-07   plantea en su artículo 227 que “los ayuntamientos favorecerán el desarrollo de las organizaciones de la sociedad civil, impulsando su participación en la gestión municipal, facilitándoles la más amplia información sobre sus actividades y, dentro de sus posibilidades, el uso de los medios públicos y el acceso a las ayudas económicas para el desarrollo de sus actividades en beneficio de la comunidad”.

Dispone, por ejemplo, el derecho de petición, el referéndum municipal, el plebiscito municipal, el cabildo abierto y el presupuesto municipal participativo.

De estos mecanismos, el Presupuesto Participativo, en términos formales, ha registrado un notable nivel de aplicación en muchos ayuntamientos del país, aunque no siempre respetando los procedimientos de consulta y participación instituidos por la propia ley.

Los demás mecanismos de participación son prácticamente letra muerta en una buena parte de los ayuntamientos, a pesar de que el Cabildo Abierto tuvo una efectiva vigencia en el Distrito Nacional durante nuestro ejercicio como presidente del Concejo de Regidores, coincidiendo con  la primera  gestión municipal del doctor Rafael Suberví, 1986-1990.

Otras instancias consagradas por el estatuto de organización municipal, que tampoco han logrado convertirse en procesos funcionales en los ayuntamientos, son el Consejo Económico y Social Municipal, Los Comités de Seguimiento Municipal y los Consejos Comunitarios.

Uno de los déficits más notables de la Ley en materia de participación es el mandato que instituye  el  Plan Operativo Anual (POA), una herramienta de planificación con participación de la comunidad llamada a  identificar y decidir las prioridades de  inversión  que debe contemplar cada cabildo.

El gran vacío de la continuidad institucional

Durante la administración del doctor José Francisco Peña Gómez se puso en marcha el Programa de Fortalecimiento Institucional del Ayuntamiento de Santo Domingo, elaborado por técnicos dominicanos y del Instituto Brasileño de Administración Municipal (IBAM) con apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este programa prácticamente murió en la siguiente gestión, precisamente encabezada por un compañero de partido de Peña Gómez, el síndico Rafael Suberví Bonilla.

Durante la gestión de Rafael Corporán de Los Santos (1990-1994)  se desarrolló en el cabildo de la capital el Plan Maestro de Desarrollo Urbano, con financiamiento de la cooperación italiana, pero tan pronto se produjo el cambio de administración  este proyecto pasó a engrosar el volumen del archivo muerto del Ayuntamiento.

Otra iniciativa institucional importante fue el Plan Director de la ciudad de Santo Domingo, promovido durante la segunda administración del síndico Suberví Bonilla, que emprendió un plan de reordenamiento de toda la capital.

Este programa, contrario a la práctica tradicional, fue retomado y fortalecido en la gestión del  síndico Johnny Ventura, que le dio mayor autonomía a la Oficina del Plan Director y organizó una serie de eventos importantes para reforzar su misión.

Johnny Ventura, a su vez, introdujo el Programa de Reurbanización de Santo Domingo, un plan auto sostenible destinado a reconstruir los barrios marginados de la capital, semejante a otro exitoso programa desarrollado en las fabelas de Sao Paulo, Brasil

Igualmente aportó otro importante instrumento de planificación estratégica a través de las 27 Ideas Urbanas para la Ciudad de Santo Domingo, resultado de un programa desarrollado con la participación de los reconocidos arquitectos, urbanistas y expertos en planificación del desarrollo urbano, bajo la coordinación del arquitecto español, de origen dominicano,  Antonio Vélez Catrain, que previamente había dirigido otros dos proyectos similares en Madrid, España; y Buenos, Argentina,  ayudando a generar un cambio altamente cualitativo en la gestión urbanística de esas dos  grandes capitales.

Sin embargo,  la siguiente  administración de 14 años  prefirió comenzar de cero, convocando “un gran congreso sobre la ciudad que queremos” y soslayando todos los proyectos urbanos que ya estaban en marcha.

Al término de esa gestión de 14 años el alcalde Roberto Salcedo  habló de un Plan Estratégico Urbano para la ciudad de Santo Domingo que prácticamente nadie conocía.

En la siguiente gestión, el alcalde David Collado también presentó su propio Plan de Ordenamiento Territorial, elaborado con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Mientras la actual alcaldesa  Carolina Mejía, y esa es una muy buena señal, en el  discurso de rendición de cuentas de su primer año de gestión, informó que el ADN había  asumido y aprobado tanto el Plan Estratégico del Distrito Nacional 2030,  como el Plan Municipal de Desarrollo del Distrito Nacional 2024.

Y el plan estratégico de Santo Domingo Este?

En el 2015 el entonces alcalde Juan De Los Santos presentó el  Plan  Municipal  de  Desarrollo 2015-2025, identificado como  un  instrumento  de  planificación fundamentado  en  un  diagnóstico  participativo  del  territorio,  que  identificaba las  principales  potencialidades  y  necesidades  del  municipio, y  a  partir del  cual  se  definía  una  visión  estratégica  de  desarrollo  de  largo  plazo  y  los programas  y  proyectos  que  habría  que  ejecutar  para  alcanzarla,  así  como  las responsabilidades de los actores del municipio en su ejecución.

¿Alguien sabe que pasó con ese plan estratégico y cuales han sido  sus frutos?. Y una pregunta más: cuales fueron los actores sociales participantes en el proceso de formulación de ese instrumento de desarrollo?

El nuevo plan de estratégico de Santo Domingo Este

Precisamente, en abril del 2021, el  Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo anunció junto al alcalde Manuel Jiménez que se estaba trabajando  en el diseño de  un nuevo  plan de intervención para el municipio de Santo Domingo Este con el propósito de ordenar sus territorios y encausar la planificación estratégica hacia la solución de los problemas de regulación de suelos.

El nuevo proyecto fue consensuado durante una visita del alcalde de Santo Domingo Este, Manuel Jiménez, al viceministerio de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Regional.

Según las explicaciones del momento, en este plan participan los equipos técnicos del Ayuntamiento de Santo Domingo Este y los del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

Y en representación del liderazgo social de Santo Domingo Este, cuales son los actores convocados?.

Uno de los grandes déficits históricos del municipio Santo Domingo Este, desde antes de su fundación, es que nunca ha tenido una sociedad civil organizada  y articulada, aunque si ha contado con un liderazgo  barrial   ampliamente representativo y con un notable historial de aportes en beneficio de sus comunidades.

Ese es el caso, por ejemplo, del Club Villa Faro. Las principales conquistas sociales logradas por esta comunidad tienen la marca del Club Villa Faro, y en gran medida  de su líder histórico, Felipe Medrano.

Lo mismo se puede decir del Club Deportivo y Cultural Los Minas, con más de 50 años de existencia, ya que fue fundado el 8 de febrero de 1973.   Un testimonio vivo de esa historia es el amigo Tolben Jáquez.

Y en el caso nuestro, puedo dar el testimonio del Club Deportivo y Cultural Las Américas, que nosotros presidimos en su primera etapa. No solamente  impulsamos el deporte, la cultura y el mejoramiento de los servicios básicos. También trabajamos para conseguir la escuela Patria Mella y la cancha propia del Club.

Pero ha pesar de esas expresiones puntuales de liderazgo, el municipio no ha logrado desarrollar un modelo de articulación social  que le permita actuar como un interlocutor válido frente al poder local y el poder nacional.

Sentido de comunidad

Y que no se diga que es un problema de nuestra idiosincrasia como pueblo o como sociedad, porque hay muchos ejemplos en diferentes regiones y  localidades  del país donde  los dominicanos se han articulado,  han actuado con sentido de comunidad y han alcanzado grandes conquistas.

Ejemplos tenemos en San José de Ocoa, en Santo Domingo Norte, específicamente en Sabana Perdida,  en la Loma del Chivo del Barrio 27 de Febrero, y en la provincia de Santiago, para citar algunos casos ilustrativos.

El caso de Santiago merece una mención especial, porque su municipio cabecero, en diversos aspectos, se parece mucho al municipio Santo Domingo Este.

En Santiago, ningún gobierno nacional o local, decide que es lo que necesita esa ciudad.

Hay que sentarse en la mesa de negociación con el liderazgo de Santiago para discutir las prioridades y la política de inversión de ese municipio.

Santiago cuenta con organizaciones representativas de diferentes sectores o intereses que a la hora de definir lo que quieren se ponen de acuerdo entre ellas.

Por ejemplo, en las últimas décadas Santiago ha conseguido  todo lo que ha querido  “sin quemar una goma ni tirar una piedra”, gracias al sentido de comunidad que tradicionalmente han puesto en práctica sus sectores representativos, apoyados en gran medida en sus organizaciones tradicionales, pero también en un nuevo instrumento de articulación que funciona de verdad: el Plan Estratégico de Santiago, que no lo impuso ni el ayuntamiento local ni el Ministerio de Economía Planificación y Desarrollo.

Actuando con sentido de comunidad, Santiago logró el Instituto Superior de Agricultura (ISA), el primero del país;  y la primera Universidad privada: la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM; y su propio aeropuerto internacional, con la oposición de una notable corriente de opinión y de muchos expertos entre comillas. Justamente en el mes de noviembre el aeropuerto del Cibao acaba de iniciar un programa de ampliación y modernización por un monto de 300 millones de dólares, sin sacrificar el presupuesto público.

Desde el año 2015 la Ciudad Corazón puso en marcha el Cluster Santiago Destino  Turístico,  que se inició con el apoyo activo de 80 instituciones de la provincia, a pesar de que se decía que Santiago no tenía condiciones para explotar el turismo porque no tenía playas.

Igualmente  la logrado  la construcción de las avenidas de circunvalación Sur y de  circunvalación Norte, al igual que la habilitación del Parque Central y  el Jardín Botánico.

La sociedad dominicana  debe mirar a Santiago como un modelo de articulación política y social exitoso que podría ser replicado en cualquier otra parte del país.

En su libro “La Era de la Incertidumbre”, el economista y escritor John Kenneth Galbraith resalta  el ejemplo de Suiza como una de las sociedades con mayor tradición de participación en la gestión pública.

Los suizos tienen pocos líderes famosos pero muchas de sus instituciones son modelos para todo el mundo. Según Galbraith, “los suizos saben por instinto que los problemas pueden resolverse por la responsabilidad y la inteligencia de la gente. Por consiguiente la solución está en el  Ciudadano”.

Lo que nos falta es fortalecer el sentimiento de comunidad para enfrentar  los problemas de manera colectiva, entender que ninguna solución particular resuelve el problema general. Que debemos enfrentar cada problema por encima de las banderías políticas, y sobre todo que debemos actuar:   sensibilizarnos, organizarnos, movilizarnos y obligar al Estado y a los grupos fácticos de poder a tomar en cuenta  la voluntad de la mayoría.

Debemos enviar una señal clara para que nuestros gobernantes entiendan que sus prioridades no pueden ser  diferentes a las del país y las de nuestras comunidades.

Todas las grandes obras de la humanidad han sido resultado de la suma de voluntades.

“Podría Santo Domingo Este crear ese sentido de comunidad o de pertenencia, necesario para actuar con espíritu de cuerpo para lograr las soluciones colectivas y el respeto que merece  como el municipio con mayor población del país?

No hay una fórmula única para definir un método o un plan de acción. Pero hay muchos ejemplos que han funcionado y dan una pauta de que hacer y cómo hacerlo.

Los ciudadanos tienen la palabra.

(Resumen de una conferencia presentada en el Club Villa Faro, de Santo Domingo Este  el 21 de agosto del 2021).

 

Fotos tomadas de Unsplash.

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1 Comment

  • Excelente artículo hermano, entiendo que es la falta de motivación hacia los comunitarios de parte de las autoridades lo que se traduce en desinterés de estos a participar en los distintos programas de gestión muniipal. Conozco munícipes interesados en el desarrollo de sus comunidades. Tambien, jóvenes que son verdaderos líderes barriales que quieren aportar su granito de arena para ver sus sectores crecer. Hay cierta decidia, por un lado en las auridades municipales y tambien en la ciudadanía que bien se resuelve aplicando lo que dicta la Ley de Organizacición Municipal, eb ejectutar y dar continuidad, con la participación de los munícipes a traves de sus líderes; a esos proyectos que como tú señalas, se han convertido en “archivos muertos” en algunas gestiones municipales. En este caso, las palabras claves, paraque podamos ver y tener gestiones municipales exitosas son: PARTICIPACIÓN. COMUNITARIA. De lo contrario, seguiremos haciendo planes y proyectos nuevos en cada gestión; para engavetarlos…

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